Las actividades escolares y extraescolares, las normas del hogar y las costumbres que una sociedad que apenas comienzan a conocer han empujado a más de un adolescente a buscar ese momento tanto físico como temporal para poder estar consigo mismos y a su vez en compañía de sus amistades. El “vamping”, la costumbre de estar detrás de la pantalla entre sábanas hasta altas horas de la noche.
El hecho de que exista un uso excesivo o problemático de Internet no indica que los practicantes de “vamping” sean adictas a Internet, las redes sociales o los smartphones. Una adicción es siempre dañinas y siempre requiere una mayor dosis de la sustancia adictiva. Sin embargo, el uso de las TIC, aun siendo a altas horas de madrugada, no es siempre sinónimo de problemas y tampoco requiere aumentar la “dosis” de forma continuada. En el caso de los más jóvenes, después de unas cuantas sesiones abusivas, normalmente éstas acaban por normalizarse en el tiempo ya que la primera lección que aprenden es que Internet, usado en exceso, cansa físicamente y ello afecta no sólo a surendimiento escolar sino también a otro tipo de actividades diarias que tampoco quieren ni deben dejar atrás.
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